Hay un interior de la Marina Alta que muy pocos visitantes conocen. No porque sea difícil de llegar, sino porque la costa tiene una fuerza de atracción que hace que la mayoría se quede en la playa, el puerto y el paseo marítimo y no suba nunca los 15 o 20 kilómetros que separan la costa del valle. Los que sí lo hacen suelen quedarse sin palabras: un paisaje de viñedos y almendros entre montañas, pueblos medievales con calles empedradas, riuraus de piedra en medio de los campos y bodegas que llevan décadas haciendo uno de los vinos más singulares de España.
La Vall de Pop es el valle que forma el río Xaló (también llamado Gorgos) a su paso por el interior de la Marina Alta. Sus municipios, Llíber, Xaló, Alcalalí y Parcent, entre otros, forman un territorio compacto que se puede recorrer en un día con coche, pero que merece más tiempo para hacerlo bien y Benissa, en la entrada natural del valle desde la costa, es el punto de partida más lógico: a media hora de Calpe, a veinte minutos de Moraira y a las puertas de uno de los paisajes vitícolas más hermosos de la Comunitat Valenciana.
Esta guía propone una ruta que sale de Benissa, sube por el valle parando en cada pueblo y bodega que merece la pena y llega hasta Parcent antes de volver. Ida y vuelta, con calma, es un día completo. Con alojamiento en el valle, es la excusa perfecta para quedarse.
Antes de salir: lo que hay que saber sobre la Vall de Pop
La Vall de Pop tiene una historia que arranca en el Bronce y que pasa por íberos, romanos, moros y repobladores mallorquines. Cuando los moros fueron expulsados en 1609, el valle quedó prácticamente despoblado y la corona tuvo que repoblarlo con campesinos de las Baleares. Eso explica algunas peculiaridades gastronómicas de la zona que no encajan con el entorno: la sobrasada que se vende en los comercios de Xaló, por ejemplo, es una herencia directa de esa repoblación mallorquina del siglo XVII.
El río Xaló riega el valle y ha permitido durante siglos el cultivo de la vid, el almendro y el olivo. La uva moscatel dominó históricamente la producción, destinada en gran parte a hacer pasas que se exportaban por el puerto de Dénia. Los riuraus, esas construcciones con amplias arquerías de medio punto, son la huella arquitectónica de esa industria de la pasa: se usaban para secar la uva al aire sin que la lluvia la arruinara. Hoy quedan decenas de ellos en el paisaje del valle, algunos restaurados, muchos en pie de cualquier manera, todos con una presencia que no pasa desapercibida.
El vino del valle forma parte de la Ruta del Vino de Alicante, que conecta la Marina Alta con la comarca del Vinalopó al sur. En la zona norte, los municipios del valle son los protagonistas: Xaló con su cooperativa, Parcent con su bodega familiar, Alcalalí con su posición en el coll de rates. Todos a menos de media hora de Benissa.
La ruta: de Benissa a Parcent por la Vall de Pop
Punto de partida: Benissa
Benissa no forma parte de la Vall de Pop estrictamente, pero es la puerta de entrada natural desde la costa norte. El casco histórico de Benissa tiene una de las tramas medievales mejor conservadas de la Marina Alta: la Lonja de Contratación del siglo XVI, las calles empedradas del barrio gótico y la escala de un pueblo que todavía funciona como pueblo y no como decorado turístico.
Si salís por la mañana, el café y el desayuno en uno de los bares de la plaza central de Benissa es el mejor aperitivo para la ruta. La carretera CV-750 que sube hacia Xaló ya es, desde los primeros kilómetros, un anticipo de lo que viene: viñedos a ambos lados, almendros intercalados y la Sierra de Bernia al fondo.
Alojamiento en Benissa: → La Fonda Benissa
Primera parada: Llíber
Llíber es el primer pueblo del valle en la dirección Benissa-Xaló. Pequeño, tranquilo y con un casco histórico que merece 15 minutos de paseo: la iglesia parroquial de San Cosme y San Damián del siglo XVIII, el paseo del Calvario y las fachadas de piedra del centro histórico. Los riuraus de Llíber están entre los mejor conservados del valle y se pueden ver sin alejarse mucho del centro del pueblo.
Llíber no tiene bodega propia con enoturismo activo, pero sus viñedos forman parte de la producción de Bodegas Xaló, que está a cinco minutos en coche. El Pla de Llíber, el valle agrícola que rodea el pueblo, es uno de los paisajes vitícolas más fotogénicos de la ruta, especialmente en febrero cuando los almendros están en flor.
Segunda parada: Xaló (Jalón) — el corazón del valle
Xaló es el municipio más conocido del valle y su centro neurálgico en términos de servicios, gastronomía y enoturismo. El pueblo tiene una escala agradable, un mercadillo de antigüedades que se celebra todos los sábados y es uno de los más conocidos de la Costa Blanca y una concentración de tiendas de artesanía, embutidos locales y repostería de almendra que hacen de la parada aquí algo inevitable.
En Xaló está también Bodegas Xaló, la cooperativa que lleva más de 50 años siendo el motor socioeconómico del valle. Sus visitas guiadas duran hora y media, cuestan 18€ por persona e incluyen recorrido por las instalaciones, cata de cuatro vinos y una mistela o vermut, con maridaje de embutidos, quesos, almendras y rosquillas tradicionales. Las visitas se hacen en valenciano, castellano e inglés, con reserva previa a través de su web.
Los vinos de Bodegas Xaló tienen nombres que hablan del territorio: el blanco Bahía de Dénia (moscatel fermentado en barrica), el Castell d’Aixa moscatel seco, el tinto Pla de Llíber hecho con Giró. Esta última variedad, autóctona de la Marina Alta, produce tintos elegantes y muy distintos a la Monastrell del sur de la provincia. La bodega lleva años trabajándola con resultados notables.
Una curiosidad histórica de Xaló que pocos conocen: hay constancia documental de que en 1472 el valle de Xaló era ya una fuente de abastecimiento de uvas pasas para los mercaderes del reino de Valencia y se cuenta, aunque no se puede verificar, que Joanot Martorell, el autor del Tirant lo Blanch, regaba su paladar con vino de sus posesiones en el valle mientras escribía las aventuras de su caballero. La tradición vinícola de Xaló tiene, como poco, seiscientos años de historia documentada.
Tercera parada: Alcalalí
Alcalalí es el pueblo del coll de rates, el puerto de montaña que los ciclistas de toda Europa conocen bien y que da una panorámica de toda la comarca desde su cima. El pueblo en sí es pequeño y tranquilo, con una torre defensiva de origen islámico del siglo XIV llamada de Rois de Liori que domina el núcleo histórico.
La carretera entre Xaló y Alcalalí tiene algunos de los mejores riuraus del valle a ambos lados. Vale la pena ir despacio y detenerse cuando alguno llame la atención: muchos están en propiedades privadas pero perfectamente visibles desde la carretera. El paisaje en este tramo, con viñedos en bancales de piedra seca y las montañas al fondo, es el más representativo de lo que fue el paisaje agrario de la Marina Alta antes del turismo.
Cuarta parada: Parcent — el final del valle
Parcent es el municipio más interior y más tranquilo del itinerario. Un pueblo de poco más de quinientos habitantes rodeado de montañas, con el Barranc de l’Infern a pocos kilómetros, y con una bodega familiar que es una de las más queridas por quienes conocen bien el vino de la comarca: Bodegas Parcent.
Armando, el bodeguero, tiene fama en la zona de ser una de esas personas que si llegan y está cerrado, llaman por teléfono y se acercan a atender, regresando de sus labores en el viñedo. Esa escala de trato personal no existe en las bodegas grandes y para muchos visitantes es la parada más memorable de toda la ruta. Los vinos de Parcent son de producción muy limitada y difíciles de encontrar fuera de la comarca.
Parcent guarda además otro tesoro que muy pocos visitantes conocen: la casa de Gabriel Miró, el escritor alicantino autor de El obispo leproso y Nuestro Padre San Daniel, que pasó temporadas en este pueblo y que dejó una obra que recoge con precisión el paisaje y la forma de vida de la Marina Alta de principios del siglo XX. Para quien conoce a Miró, Parcent tiene una dimensión literaria que añade una capa más a la visita.
Los riuraus: la arquitectura que explica el vino del valle
Ninguna visita a la Vall de Pop está completa sin entender los riuraus. Estas construcciones rectangulares con arcos de medio punto en la fachada sur son el elemento arquitectónico más característico del paisaje agrario de la Marina Alta y su función era específica y elegante: proteger de la lluvia y el rocío la uva moscatel que se ponía a secar sobre estructuras de cañizo para producir pasas.
El proceso de pasificación del moscatel es delicado. La uva necesita sol directo para perder humedad pero no puede mojarse, porque la humedad provoca la podredumbre. Los riuraus resolvían ese problema con ingenio: la fachada abierta de arcos miraba al sur para maximizar la entrada de sol, y la estructura cerrada protegía de la lluvia y el rocío nocturno. En su interior se apilaban los cañizos con la uva extendida durante semanas hasta que quedaba convertida en pasa.
En el apogeo de la industria pasera, en el siglo XIX, la Marina Alta exportaba toneladas de pasas de moscatel por el puerto de Dénia hacia toda Europa y América. Cuando esa industria entró en crisis a principios del siglo XX, muchos riuraus quedaron abandonados. Hoy, entre 30 y 40 siguen en pie en la comarca, algunos restaurados como parte de proyectos de enoturismo (como el de M de Alejandría en Teulada o el de Montesanco), otros simplemente en pie por la solidez de su construcción.
La Ruta de los Riuraus de la Marina Alta conecta varios de los mejor conservados y es compatible con el itinerario del vino que hemos descrito. No requiere desvíos grandes: muchos están visibles desde las carreteras del valle o a pocos metros de los centros urbanos de Xaló, Llíber y Alcalalí.
Cuándo hacer la ruta: el calendario del valle
La Vall de Pop tiene un calendario propio que conviene conocer antes de elegir la fecha:
- Febrero: la floración de los almendros convierte el valle en un espectáculo de color blanco y rosa. Es uno de los paisajes más fotogénicos de toda la provincia de Alicante y coincide con temporada baja, así que las bodegas están tranquilas y el trato es aún más personal.
- Septiembre: la vendimia. El moscatel se recoge principalmente en la primera quincena de septiembre y el valle huele a uva madura. Las bodegas están en plena actividad y algunas organizan jornadas de vendimia participativa.
- Otoño en general: octubre y noviembre tienen una luz mediterránea especial sobre el viñedo en vendimia tardía o ya sin hojas. Ideal para fotografía y para la cata de los vinos de la nueva cosecha.
- Sábados: el mercadillo de antigüedades de Xaló se celebra todos los sábados y añade un plan más a la visita. Antigüedades, artesanía y productos locales en un ambiente muy particular.
- Evitar agosto: no porque el valle no valga la pena, sino porque el calor en el interior puede ser muy intenso y las carreteras de la CV-750 tienen más tráfico del habitual. Si no hay otra opción, madrugad.
Gastronomía del valle: qué comer y dónde
La gastronomía de la Vall de Pop tiene personalidad propia dentro de la cocina de la Marina Alta. Los embutidos artesanos, herencia de la repoblación mallorquina, son una rareza que no se encuentra en ningún otro pueblo de la comarca: sobrasada, botifarra y longaniza se venden en los comercios de Xaló y son el maridaje natural de los vinos del valle.
Las pastas y turrones de almendra son otro producto estrella: con almendras del propio valle, elaborados de forma artesanal en pequeñas tiendas del casco histórico de Xaló. La mistela de moscatel, dulce y aromática, es el acompañamiento tradicional de los dulces de la zona y se encuentra en todas las bodegas del itinerario.
Para comer, Xaló tiene varios restaurantes con cocina local que funcionan especialmente bien en fin de semana. Alcalalí tiene también alguna opción con vistas al valle. Para una comida más elaborada, la vuelta a Benissa o el desvío a Moraira amplían las opciones considerablemente.
Consejos prácticos para la ruta
- Coche: imprescindible. No hay transporte público que conecte los municipios del valle con la frecuencia necesaria para hacer la ruta con comodidad.
- Tiempo: un día completo si se quiere hacer con calma, incluyendo visita a bodega, paseo por los pueblos y comida en el valle. Medio día si solo se quiere ver Xaló y la bodega.
- Reserva de bodega: Bodegas Xaló admite reserva con 24 horas de antelación a través de su web. Bodegas Parcent es más informal; llamad antes de ir. Montesanco y M de Alejandría (en Teulada, en la vuelta) requieren reserva con más antelación.
- Compras: llevar una bolsa o caja para las botellas que compréis en las bodegas. Los vinos del valle, especialmente la mistela, el vermut y los moscateles secos, son difíciles de encontrar fuera de la comarca.
- Conductor designado: obvio pero necesario. Las carreteras del interior de la Marina Alta son estrechas y con curvas.
La vuelta: de Parcent a Benissa por Senija
La vuelta desde Parcent a Benissa por la carretera directa (CV-750) es la misma que la ida pero en sentido contrario. Si tenéis tiempo y ganas, hay una variante por Senija que añade 20 minutos al recorrido pero pasa por un pueblo diminuto con una iglesia del siglo XVIII construida sobre una antigua mezquita árabe, de la que según los historiadores locales quedan importantes restos bajo la construcción actual.
Desde Benissa, quien quiera alargar la jornada puede bajar a las calas de Benissa por el Paseo Ecológico Litoral, uno de los mejores senderos costeros de la comarca. O simplemente quedarse en el casco histórico de Benissa y cerrar el día con una cena tranquila antes de volver al alojamiento.
Alojamiento en Benissa para explorar la Vall de Pop
La Fonda está en el corazón medieval de Benissa. A quince minutos de Xaló, a media hora de Parcent y a diez de las calas de la costa. La base perfecta para una escapada de enoturismo en el interior de la Marina Alta.


